martes, 1 de febrero de 2011

El Dilema del Ave María

Ser bueno es difícil precisamente porque ser malo es más divertido
Aralim, por Volkan Baga
Esta entrada iba a ser una amplia disertación sobre por qué me resulta tan fácil de creer que Superman y Batman serían terribles villanos sin cambiar demasiado. Y es que a raíz de que El Comercio decidió traernos unas muy notables miniaturas encarnando a lo mejorcito de la DC Comics, muchas conversaciones sobre quién es el mejor super-héroe se vienen desarrollando en Lima la Gótica. Claro, debemos entender que al hablar del mejor en realidad muchas veces las conversaciones degeneran en quién le pega a quién sin temer las consecuencias. Pero entonces, en uno de los párrafos que escribía me topé con una definición que nunca había hecho previamente en este blog: el hecho de que ser bueno es difícil. Y dándole vueltas al asunto me topé con un recuerdo en mi cabecita cada vez más atacada por las canas: los homenajes a Fantasia. Sí, lector, soy consciente de que no me estoy dando a entender muy claramente. Déjame reorganizar mis ideas.

Hace ya varios meses, fui a ver El Aprendiz de Brujo. Se trata de un relato simple, sin muchos atributos ni aspiraciones, que funciona precisamente debido a su simplicidad. Pero si hay algo memorable en dicha película es precisamente el homenaje que rinde a Fantasia no sólo en su nombre sino es la memorable escena en que Mickey Mouse usa la magia para limpiar la torre reclutando escobas, estropajos y demás utensilios (secuencia que, dicho sea de paso, le da el nombre a la película). Pues bien, quienes recuerden Fantasia es probable que evoquen dicha escena con facilidad. Quizás sólo hay una escena que es igual de fácil de recordar.

Cerca del final, la película se embarca en una meditación maravillosa sobre el Bien y el Mal. Este último tiene una secuencia increíble acompañada de una tormenta orquestada por un demonio blandiendo un látigo. "Night on Bald Mountain", tal es el nombre de la secuencia, abre tus ojos a una sensación irrepetible la primera vez que la ves. Le sigue el turno del Bien, con una pieza musical que transmite calidez y tranquilidad, y una animación que nos presenta la solidez de velas encendidas combatiendo lentamente la oscuridad. Esta secuencia recibe el nombre de "Ave Maria", y ésa es la razón por la que me parece tan adecuado que se haya bautizado así al dilema que presento en esta ocasión: el Mal siempre es más espectacular que el Bien, hasta en las películas de Disney, o principalmente en ellas, me atrevería a decir (¿acaso a alguien no se le erizó la piel cuando Frollo admite la tentación que le resulta Esmeralda en The Hunchback of Notre Dame? Ése es, en mi opinión, el villano mejor logrado a lo largo de las animaciones de Disney, aunque mi corazón siga gritando que amo a Cruella de Vil).

Akroma vs. Phage, por Ron Spears

Se supone que el inicio del mal (reciba este el nombre que se quiera) tiene su base en el libre albedrío del hombre. Ese innato poder que nos permite sacarle la lengua al destino para hacer lo que se nos place. Las elecciones que hacemos tienen consecuencias claro, pero dudo que alguien tome la vía difícil si no fuera por las recompensas que éste trae eventualmente en una u otra escala. ¿Quién en ocasiones no cedería a la tentación de matar a alguien si esto fuera tan fácil como apretar un botón y estuviera totalmente seguro de que no habría consecuencias negativas para sí mismo? Que ese alguien tire la primera piedra entonces.

Si algo nos han enseñado los villanos (sea de comics, películas, novelas o nuestra vida diaria) además de que suelen ser vencidos más usualmente por errores propios más que a las mejores cualidades de quienes se sobreponen a ellos, es que es enormemente divertido hacer lo que hacen. Planificar y llevar a cabo la dominación del mundo debe ser lo más divertido del mundo seguido sólo de dominar el mundo tras semejante y descomunal esfuerzo. Es una lástima que no haya suficientes mundos para que todos dominemos uno, pues eso implica que siempre habrá alguien intentando arrancarnos del trono.